Todo lo que trae
Además del presupuesto por proyecto, la misma cuenta lleva lo que debes y lo que te deben.
Convierte facturas en cuentas por pagar: registras abonos, sigues la antigüedad de saldos y sabes cuánto le debes a cada suplidor. Vive en la misma cuenta; no se liga a un proyecto.
Lo de la oficina, el combustible del carro o cualquier compra que no sea de una obra se marca como que no lleva proyecto. No tienes que forzar cada factura dentro de algo.
Cada factura guarda su imagen original y su historial: quién la envió desde el terreno, qué campo se corrigió y cuándo. Si te la piden dentro de dos años, está ahí con su respaldo.
El listado te da el detalle; el reporte te da el total. Quiénes son tus cinco suplidores más caros de la obra, cuánto pesa cada categoría sobre el presupuesto y cuánto ITBIS y retención acumulaste en el período.
Las mismas facturas de tus obras validan RNC y NCF contra la DGII y arman tu Formato 606 en TXT y Excel. No hay que subirlas dos veces ni llevar dos sistemas.
Controla lo que te deben tus clientes: saldos, cobros y antigüedad. Si alguien se atrasa, la mora se calcula sola con la política que tú definas. Y cada cuenta por cobrar la puedes asociar a un proyecto para tenerlo todo bajo la misma obra.



